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ESCUELA ESPAÑOLA (17/10/2002)

Obsesión por la farfolla
BLANCA GARCÍA OLMOS

Lo siento, pero no puedo resistir la tentación de comentar el artículo publicado por D. Pedro Gómez Mora en la revista Escuela Española del 12 de septiembre titulado "Obsesión por la exclusión". Empieza asegurando que la calidad de un servicio público se mide por tres indicadores: "satisfacción del usuario, universalidad de su aplicación y garantía de perdurabilidad". No sé dónde habrá leído esta teoría. Seguramente en uno de esos librotes gordos que tienen mucha farfolla y poca chicha que están tan de moda. Aplicado a la medicina, como él hace, si todos los enfermos se van tan contentos, aunque los hayan medio envenenado o hayan tardado en curarse dos meses más de lo necesario, si se van tan contentos, repito, tiene calidad. Y si se marchan cabreados porque piensan que se podría haber hecho mejor, aunque no sea cierto, no la tiene. Se olvida de que no todos entendemos de medicina y dependiendo de lo que nos digan o sintamos, nos vamos satisfechos o no.

En cuanto a la universalidad, creo que confunde la posibilidad de usarlo y la obligación. A nadie se le puede negar el uso de los servicios públicos (y no me refiero a los retretes municipales, naturalmente), pero no todos quieren utilizarlos. En el colmo de la demagogia, asegura que es de pésima calidad si no les soluciona su problema. ¡Ojalá todos los problemas tuvieran solución! Desgraciadamente, todavía existen enfermedades incurables. Por último, entiende por perdurabilidad que "la próxima vez que acudamos se nos va a tratar de la misma forma"; en fin, si, siguiendo el ejemplo médico, pretende que se nos dispense el mismo tratamiento independientemente de la enfermedad que padezcamos, un suponer, un catarro que una apendicitis, casi mejor que no. En cualquier caso, fuera de bromas, que el trato sea siempre el mismo no indica, en sí mismo, que sea bueno o malo.

Referido a la Educación, asegura que "las cosas funcionan aproximadamente de la misma manera". A mí me parece que, aparte de que ambas coinciden en ser un servicio público, funcionan exactamente de forma distinta, pero bueno.

Aplicando los tres principios a la Educación, y en sus propias palabras, tiene calidad si satisface las expectativas de los padres, los alumnos y los profesores. ¡¡¡Bien!!! ¿Qué quieren los chicos? Divertirse, jugar con el ordenador, ver la televisión y, más mayorcitos, hablar sin descanso y escuchar música, sin olvidar que a más de un pupilo le han pillado entregado a los placeres de Afrodita en lugares poco convenientes, y eso sí que deja satisfecho. ¿Qué quieren los padres? Que sus retoños lleven sobresalientes a casa en las evaluaciones y les hagan personas responsables. ¿Y los profesores? Que los alumnos aprendan mucho, se comporten en clase debidamente y que les suban el sueldo. ¡A ver cómo lo hacemos!

En lo relativo a la universalidad de su aplicación, él entiende "si ofrece respuestas educativas a todos . . ." ¡Pero cómo tiene la desfachatez de defender la LOGSE, que ofrece la misma respuesta educativa para todos! Da igual que el alumno quiera estudiar o no, que pueda o no, que le guste una cosa u otra: todos lo mismo. Aparte de que es una interpretación tendenciosa: universalidad es que, todo el que quiera, pueda usar el servicio, no que se le obligue.

Por último, hay calidad "si ese éxito-¿¿cuál??-no se produce por la acumulación de superación de distintos obstáculos". Entiendo que se refiere a los exámenes. Pues nada, hombre, suprimimos los exámenes y a ver qué pasa. Claro, como los chicos tienen una natural inclinación a estudiar ... ¿para qué hacer exámenes? Eso de que estudian sólo cuando tienen examen es un tópico.

¡Qué horror! Sólo llevo comentada una tercera parte! Procuraré ser más escueta.

En resumidas cuentas, defiende la LOGSE porque no "existen evidencias de una satisfacción entusiasta, ni de una insatisfacción radical". Porque, en relación con la universalidad, "se ha conseguido casi plenamente desde los tres hasta los 16 años de edad" y porque "las cifras del fracaso escolar se sitúan en algo menos del 30%".

En primer lugar, hay una insatisfacción radical en una gran parte del profesorado y de los alumnos, parece no haberse leído la LOGSE en cuanto a periodo de escolarización obligatoria (de seis a dieciséis años, no desde los tres), y las cifras del fracaso escolar son absolutamente engañosas. No se miden ni los conocimientos de los chicos ni su evolución posterior. El éxito se reduce a la cifra de los que obtienen el jodío título. El fracaso escolar se indica con meras cifras que no dicen nada. ¡Cuántos alumnos obtienen el título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria con dos, tres o más áreas suspensas! Y luego se estrellan en el bachillerato. ¿Y no es el mayor fracaso de un sistema educativo que los alumnos no sepan hacer la "o" con un canuto? Eso no lo miden.

Estoy de acuerdo con él, mire Vd. por dónde, en que el sistema anterior a la LOGSE era nefasto. Pero no por los mismos motivos. Desde mi punto de vista, La Ley del 70 fue una Ley demagógica en la que ya apuntaban todas estas simpleces pedagógicas que estamos sufriendo hoy con mayor intensidad. Y el descenso en los niveles educativos fue descomunal. Fue la "PRELOGSE". Cree que la F.P. "se consideraba de segunda división, más como almacén de jóvenes que como etapa educativa". Se conoce que lo consideraba él, porque somos muchos los que pensamos que los fontaneros, ebanistas, albañiles, etc. no sólo no son de segunda división, sino que son profesionales de los que dependemos en infinitas ocasiones. ¡Ay, los prejuicios personales!

Por no alargarme, y pasando por alto unos párrafos de retórica insustancial, llego, por fin, al final: "La ministra sólo habla de excluir: reválida como obstáculo y no como homologación de conocimientos y prueba de validez del sistema, expulsiones del instituto, itinerarios diferenciados ... Exclusión, exclusión y más exclusión."

Una vez deshechada la selectividad, que sólo proporcionaba insatisfacción a los alumnos, con toda razón por cierto, porque les impedía cursar los estudios que deseaban. ¿Qué quiere? Todos sabemos que hay centros, especialmente privados, que inflan las notas. Qué propone ¿qué se pueda comprar un título de Bachiller? ¿qué haya centros de pago especializados en regalar títulos? Y lo de las expulsiones del instituto ¿de qué habla? Ahora mismo se puede expulsar a los alumnos del instituto después de un largo proceso. A partir de la Ley, el proceso será más ágil. ¿Cuál es la diferencia? Si se opina que las expulsiones son efectivas, deben hacerse de una forma rápida y si se piensa que nunca deben producirse, que no se contemplen en la Ley. Lo que hay ahora es un fiasco. Itinerarios diferenciados: ¿no defiende él mismo que a cada uno se le dé lo que necesita? La comprensividad radical de la LOGSE se ha manifestado como un auténtico fracaso. ¡Cuántas insatisfacciones ha provocado en alumnos y profesores!

Quería terminar, pero me resulta imposible no comentar una frase: "El sistema diseñado, por lo poco que se conoce ..." Pues señor, si lo conoce poco ¿cómo se atreve a críticarlo?


Blanca García Olmos
Presidente Nacional de APS.