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ESCUELA ESPAÑOLA (29/04/2004)

Justificar las faltas
BLANCA GARCÍA OLMOS

Siempre piensa una que la situación de los profesores no podría estar peor. Nada más lejos de la verdad. No sé cómo se las apañan, pero el caso es que vamos hacia atrás como los cangrejos. Es evidente que tratar a los profesores con consideración trae como consecuencia una mayor calidad en la enseñanza, como en cualquier trabajo tener contentos a los empleados supone una mejora en su rendimiento, pero parece que a los responsables educativos se les escapa por completo este pequeño detalle.

La dirección de mi centro nos ha informado de que la inspectora ha exigido que, con cualquier falta, los profesores tenemos que adjuntar al impreso de justificación de faltas un justificante que confirme su veracidad. Hasta ahora sólo ocurría con las faltas de tres días o más en las que, naturalmente, había que adjuntar la baja médica, pero por una hora, o un día, no era necesario.

Parece un asunto trivial, pero no lo es. En primer lugar, por la desconfianza hacia el profesorado que manifiesta. Hacernos sentir sospechosos de faltar sin ton ni son no es la mejor forma de subirnos la moral ni de tratarnos con respeto. Por otra parte, ir pidiendo justificantes si te haces un análisis, si vas a una consulta médica o a un entierro, etc. etc. resulta más que incómodo.

En segundo lugar, hay veces en que va a ser muy difícil conseguirlo. Un suponer, si se me pincha una rueda (Dios no lo quiera) ¿qué hago? Si la cambio yo misma, ¿a quién pediré el justificante? ¿lo pediré en el taller en donde arregle la rueda pinchada? ¿Cómo sabrán ellos que se me ha pinchado a mí, y a qué hora, y qué día? Y si llamo a la compañía del seguro, el empleado va a alucinar en colores: "Oiga, ¿me haría el favor de darme una justificación, en un papel con membrete y con su firma y sello, de que me ha cambiado la rueda hoy a esta hora? Es para mi trabajo ¿sabe? Soy profesora."

No sé si esta indicación parte de todas la inspecciones o sólo de la de Madrid (que es lo más probable), pero en cualquier caso me parece, además de lamentable, de una torpeza infinita.

Pues nada, señores, sigan así. Reinstauren las pólizas y elaboren formularios estilo declaración de la renta, que, además, tengan que firmar varios funcionarios, para que los profesores podamos justificar las faltas.


Blanca García Olmos
Presidente Nacional de APS.