Exposición de motivos
Fines
Fundamentos
Propuesta
Titulaciones
Justificación

La Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo se promulgó, en el año 1990, con el fin de proporcionar a los niños y jóvenes una formación plena que les permitiera conformar su propia y esencial identidad, así como construir una concepción de la realidad que integrara a la vez el conocimiento y la valoración ética y moral de la misma, según se precisa en el preámbulo de esta Ley.

Once años después, se puede afirmar que su puesta en práctica no sólo no ha alcanzado la consecución de estos fines, sino que ha sembrado el desconcierto en la comunidad educativa y ha causado un grave deterioro en la calidad de la enseñanza, debido esencialmente a los planteamientos alejados de la realidad en los que se sustentaba.

La LOE, promulgada en al año 2006 y basada en las mismas teorías psicopedagógicas, no sólo no va a solucionar los problemas generados por la LOGSE, sino que va a perpetuar este estado de cosas.

Los miembros de la Asociación de Profesores de Secundaria estamos convencidos de que la Educación es un factor decisivo, aunque no único, para erradicar las desigualdades y que debe ser un instrumento que todo Estado ha de poner al alcance de la totalidad de los ciudadanos, independientemente de la condición social y económica a la que pertenezcan. El fin último de una Ley de Educación es el de dotar de una formación cultural plena, y en su caso laboral, a la sociedad y, así, favorecer la verdadera igualdad de oportunidades. No obstante, una buena Ley de Educación debe ser parte esencial de un planteamiento jurídico para intentar lograr una sociedad más justa. Es obvio que la lucha contra las injusticias sociales no puede reducirse sólo a una Ley de Educación, pero también es cierto que no puede haber sociedad justa si en ella anida la ignorancia.

La Asociación de Profesores de Secundaria ha elaborado la presente propuesta con la finalidad de proporcionar una enseñanza de calidad a todos los ciudadanos, además de crear un ambiente de trabajo satisfactorio para los profesores de EEMM, devolverles la función de transmisor de conocimientos que les ha sido arrebatada y facilitar el trabajo a los Profesores del Cuerpo de Enseñanza Secundaria.

El hecho de que un sindicato de profesores plantee un Modelo Educativo se debe a las siguientes razones:
  1. En los Estatutos de este sindicato, figura entre sus fines el de "Defender la calidad de la enseñanza". Dado que esta calidad ha sufrido un considerable deterioro debido a la implantación de la LOGSE y ahora de la LOE (LOGSE II), este sindicato se ha propuesto como objetivo colaborar en la medida de sus posibilidades en el intento de corregir el desafortunado rumbo que ha adoptado la educación en España.
  2. En estos Estatutos también se recoge entre sus fines el de "Presentar propuestas a la Administración Educativa que mejoren la situación de los Profesores del Cuerpo de Enseñanza Secundaria". La presente propuesta también está encaminada a dotar de una mayor satisfacción profesional a los encargados de llevar a cabo la tarea docente, los profesores, y es palmario que si los profesores desempeñan su trabajo en unas condiciones óptimas, ello redundará en una mejora de la enseñanza.

Para que este modelo educativo cumpla con los objetivos marcados, la APS entiende que ha de partirse de los siguientes principios.

1.- Supresión de la promoción automática.
Se ha demostrado de una forma fehaciente que genera una clara desmotivación entre los alumnos, a más de originar unos cursos tan heterogéneos que impiden el desarrollo de la labor docente en unas condiciones mínimas de operatividad. Por ello, este sindicato pide que se termine de una vez por todas con la promoción automática. En la enseñanza Primaria, será el maestro el que decida la conveniencia de que el alumno pase o no al siguiente curso, porque son quienes tienen la información necesaria, y en la enseñanza Secundaria el alumno deberá aprobar todas las asignaturas.

2.- Modificación de la Enseñanza Primaria.
En la actualidad los alumnos llegan a la Enseñanza Secundaria con unos conocimientos mínimos, hasta el punto de que no saben leer ni escribir correctamente. Esto se debe a la poca importancia que se da en este nivel a los conocimientos, dando una preponderancia absoluta a las actividades lúdicas; pero existen determinadas capacidades humanas que si no se desarrollan a su tiempo, luego resulta muy costoso hacerlo, si no imposible. Parece que toman a los niños por tontos, y no lo son.

3.- Establecimiento de asignaturas y no áreas en toda la enseñanza Secundaria.
La especialización del profesorado de Enseñanza Secundaria es esencial.

4.- Dotación de mayor peso a las materias científicas y humanísticas.
El abandono a que se han visto sometidas las disciplinas científicas y humanísticas ha traído como consecuencia la degradación de la enseñanza y un grave descenso en el nivel cultural de los alumnos. Todos hemos visto cómo las optativas de pájaros y flores han proliferado como setas en otoño en detrimento de las asignaturas de fundamento. No parece razonable dedicar la cantidad de tiempo que se emplea en la actualidad para estas asignaturas, que además todos sabemos que enturbian los claustros y generan discusiones entre los profesores para decidir quién consigue más horas para su departamento, cuando la preparación mínima de una persona para afrontar los retos diarios del mundo tecnológico moderno exige una preparación científica que en la actualidad no se satisface ni con el más tenue de los barnices superficiales y una formación humanística que le desarrolle la capacidad intelectual, le permita entender siquiera someramente el mundo en que nos encontramos y aprenda a ser más tolerante.

5.- Medios con los que se cuenta.
Para la elaboración de esta propuesta, se ha tenido en cuenta la capacidad económica del país. Realizar un modelo "ideal" sería tan fácil como nocivo, porque la puesta en práctica resultaría imposible. Siempre que se plantea una empresa ambiciosa (y un modelo educativo lo es) se acaban filtrando las utopías. Pero como el propio nombre indica, no existen tales lugares: intentemos mejorar la realidad existente, pero no la olvidemos para plantear un modelo educativo razonable.

6.- Una optatividad racional.
La optatividad debe proponerse cuando los alumnos posean una formación que les permita saber qué es lo que eligen, y nunca debe descuidarse la formación integral en aras de una hipotética "independencia intelectual" de los alumnos. La optatividad sólo tiene sentido si se enfoca hacia unas metas en el trayecto educativo del alumno, pero en la actualidad la elección de las optativas las realiza el alumno en aras de la mayor facilidad para aprobar.

7.- Diversidad de capacidades e inquietudes de los alumnos.
El actual modelo educativo está concebido para unos alumnos prácticamente homogéneos, pues todos deben cursar los mismos estudios hasta los dieciséis años. No se tiene en cuenta la diversidad de capacidades, motivaciones e intereses con la que parten para acometer la tarea del estudio. De esta forma, los alumnos más dotados intelectualmente desaprovechan sus facultades, si es que no fracasan directamente por la falta de estímulo, mientras que los menos capacitados no mejoran su rendimiento. La diversificación curricular no es más que un parche, y de difícil puesta en práctica, mientras que la garantía social no deja de ser un saco en donde se recluyen los alumnos que fracasan, sin tener en cuenta el motivo que les ha llevado a esa situación, amén de carecer de plazas suficientes y no lograr la inserción laboral.

8.- Recuperación de las atribuciones disciplinarias de los profesores.
El ambiente de las aulas resulta ahora mismo insoportable para muchos profesores, sobre todo los que dan clase en los extrarradios de las grandes ciudades y en zonas marginales. Un profesor debe tener siempre a su alcance los recursos necesarios para mantener la disciplina en su clase.

Edad de escolarización obligatoria: de 4 a 18 años

Enseñanza Primaria: 4 a 12 años - Educación especial

Primer ciclo: 12 a 14 años

Educación Secundaria Básica: 14 a 16 años
Ed. S. Académica - Ed. S. Profesional

Enseñanza Secundaria Superior: 17 a 18 años
Tercer ciclo Bachillerato - Formación Profesional Media

Aclaraciones

La edad de escolarización obligatoria no incluye la subvención total de la escuela privada. Las edades mencionadas se entienden si no han repetido ningún curso. La Educación especial estará dirigida a los alumnos que por diversos motivos, bien físicos, bien psíquicos, no puedan integrarse en los centros ordinarios. El actual sistema de integración forzada debe sustituirse por una integración racional y realista.

La Educación Secundaria estará formada por tres ciclos, de una duración de dos años cada uno. En el segundo ciclo, los alumnos optarán entre dos posibilidades: la Secundaria Académica y la Secundaria Profesional. Dependiendo de la modalidad elegida en el segundo ciclo, los alumnos pasarán directamente al Bachillerato o a la Formación Profesional. Si alguno quisiera, una vez terminado el segundo ciclo, cambiar a la otra modalidad, Bachillerato o Formación Profesional respectivamente, habrán de realizar un curso puente que, después de aprobado, les facultará para emprender los estudios aludidos. Lógicamente, el curso puente desde Formación Profesional a Bachillerato y viceversa serán distintos. Los alumnos que no quieran o no puedan estudiar, podrán incorporarse a la Escuela de Oficios, en cualquier momento de su vida escolar, siempre que tengan los catorce años cumplidos. La finalidad de esta Escuela es la de proporcionar a todos aquellos alumnos que no puedan o no quieran cursar la Educación Secundaria, la posibilidad de aprender un oficio con el que poder insertarse en el mundo laboral.

En cuanto a los alumnos que tienen alguna minusvalía física, habrá centros específicos para cada una de ellas y centros ordinarios especializados en alguna de las discapacidades, con todos los medios adecuados para atender a esos alumnos. Cada caso se estudiará individualmente por un servicio creado al efecto y decidirá, junto con las personas responsables, a qué centro acudirá. Este servicio mantendrá una estrecha colaboración con las asociaciones dedicadas a la atención de las diversas minusvalías.

Los alumnos de capas sociales desfavorecidas contarán con becas para compra de libros y material escolar. Además, el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes establecerá convenios con el de Asuntos Sociales para resolver los problemas de índole alimenticio y de vestuario.

La educación debe ser obligatoria hasta los dieciocho años, entendiendo que es la edad, y no los estudios, lo que marca la obligatoriedad. Por ello, y para atender la diversidad de una manera efectiva, se hace imprescindible ofrecer diversas opciones que faciliten acomodar los estudios a los distintos intereses y capacidades. Los alumnos que hayan acudido a la Escuela de Oficios, de 16 a 18 años podrán completar su formación en las empresas a tiempo parcial.

Existirá una titulación para cada ciclo y tipo de estudios: Graduado en Educación Secundaria Básica, Graduado en Educación Secundaria Avanzada, modalidad Académica o Profesional; los que cursen el bachillerato, obtendrán el Título de Bachiller, mientras que los que realicen los estudios de Formación Profesional obtendrán los de Técnico Medio y Técnico Superior, según cursen la de grado medio o superior. Los alumnos que acudan a la Escuela de Oficios obtendrán un certificado en donde conste el trabajo que están capacitados para desempeñar.

Los maestros impartirán la enseñanza infantil y primaria. El profesorado que imparta todas las enseñanzas relativas a la Secundaria y las Escuelas de Oficios pertenecerá al Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria y Maestros de Taller.

Al margen debe haber una Educación de Adultos, que a partir de los dieciocho años les permita obtener los mismos títulos dándoles facilidades para obtenerlos, sin que ello suponga un coladero, y cursos sueltos para los que no quieran seguir unos estudios reglados, pero no nos hemos detenido en ella por ser nuestro objetivo principal la Educación de niños y adolescentes.

El primer problema con el que nos enfrentamos los profesores de instituto es que los alumnos no saben leer ni escribir correctamente al iniciar la enseñanza Secundaria, y eso ocurre, entre otras cosas, porque no han aprendido a la edad adecuada. Se da la circunstancia de que los psicopedagogos que están de moda, y por tanto han seguido nuestros ínclitos padres de la LOGSE y la LOE, son de habla anglosajona, y sus niños tienen serios problemas para aprender a leer de forma distinta a como hablan. Los niños siguen una lógica aplastante, y por eso, por ejemplo, dicen "hació"; si del verbo beber se dice bebió, del verbo hacer será "hació". Aplicar a los hablantes de diversas lenguas los mismos parámetros es una barbaridad. Por otra parte, los niños de las clases sociales más desfavorecidas serán los más beneficiados al acudir a la escuela a los cuatro años, puesto que se podrán detectar dos años antes los problemas que tienen. Los de las capas sociales altas, van todos a la escuela a esa edad.

El siguiente problema es la heterogeneidad de las aulas. Mezclar a los alumnos que quieren estudiar y los que no, los que pueden y los que no, no sólo no soluciona ningún problema a nadie, sino que se los crea a todos. Diversificar a los alumnos para darle a cada uno lo que necesita o quiere, solucionará, por ejemplo, el problema de los alumnos desmotivados.

Por último, los profesores debemos recuperar nuestra tarea de transmisores de conocimientos para que los alumnos aprendan y nos sintamos realizados en nuestro trabajo.